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¿Sabes Reconocer a los Falsos Maestros? ” Tres Características de los Falsos Maestros”

TRES CARACTERISTICAS DE LOS FALSOS MAESTROS

Texto de Estudio:       Judas Capítulo 1 versos 8 al 10

Texto Sagrado:           Hebreos capitulo 3 verso 19

 

“Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad”

 

Judas a partir del verso 5 ha comenzado a desenmascarar a los falsos maestros que están en la Iglesia y procede ahora con este orden:

1) A poner tres ejemplos de castigos famosos en el Antiguo Testamento (versos 5–7);

2) A describir, en rasgos generales, los vicios de estos impíos (verso 8);

3) A exponer su pecado de blasfemia (versos 9, 10);

 

 Después de citar estos tres ejemplos:

  1. Los que salieron de Egipto y no respetaron la autoridad de Dios y Moisés y no creyeron (Deuteronomio cap. 14 verso 26 al 35).
  2. La caída de los Ángeles que pecaron para descender a la tierra y vivir entre los hombres, con las mismas pasiones de éstos (Génesis cap. 6 verso 4)
  3. El Castigo de Sodoma y Gomorra por su degeneración y cero respeto a los Ángeles que fueron a la ciudad (Génesis cap. 19 verso 4 al 25)

Ahora lo que quiere Judas es que han de servir de escarmiento (verso 7) a quienes tuviesen vicios semejantes a los de dichos tres casos, el autor sagrado va a describir las características de los falsos maestros que son su tema, y comienza por resumir en dos rasgos: arrogancia y corrupción (v. 8).

Verso 8:

  • Hay una semejanza grande entre el comportamiento de los falsos maestros y los tres casos citados en los versículos 5–7, pues en dichos tres casos se destaca la carnalidad sexual, que es también una de las principales características de los falsos maestros: «mancillan su propio cuerpo», dice Judas.
  • El autor sagrado los llama soñadores lo que insinúa, que pretextaban que sus acciones inmorales estaban legitimadas por ciertas visiones que habían recibido.
  • Lo de «rechazan la autoridad» es probable que se refiera a la Iglesia, pero también se refiere a que «Los falsos doctores rechazan la soberanía de Cristo, nuestro Señor, no al hacer caso de sus ordenaciones».

Verso 9: En los versículos 9, 10, Judas pone atención especial en el pecado de blasfemia de estos falsos maestros, sin dejar de mencionar (verso 10b) su corrupción, de la que tratará con más detalle en los versículos 11–13. El versículo 9 parece depender del apócrifo Asunción de Moisés, basado a su vez, en Deuteronomio 34:6, donde se atribuye a Jehová el enterramiento de Moisés, de forma que nadie pudiese saber dónde se hallaba su sepulcro. Judas compara la arrogancia insolente de los falsos maestros, a la prudente moderación con que el propio arcángel Miguel respondió, según el citado apócrifo, cuando Satanás reclamó el cuerpo de Moisés por su proceder en Éxodo 2:12. La frase «El Señor te reprenda» está tomada de Zacarías 3:2.

El arcángel Miguel fue enviado a sepultar el cuerpo de Moisés, pero según una tradición judía (el libro seudoepigráfico de “La Asunción de Moisés”) el diablo disputó con el arcángel por el cuerpo, aparentemente reclamando el derecho a disponer de él. Pero Miguel, aunque era poderoso e investido de autoridad, no se atrevió a disputar con Satanás, así que dejó el asunto en manos de Dios, diciendo: El Señor te reprenda. Los falsos maestros de los que habla Judas no tenían respeto por la autoridad ni por los ángeles. La blasfemia de los apóstatas hacia las potestades celestiales (v. 8) marca un arrogante contraste con respecto a Miguel, principal ser angelical, quien no se atrevió a maldecir a Satanás, jefe de los ángeles caídos.

Verso 10: Estos soñadores, al ultrajar a los ángeles (v. 8c), están vituperando las cosas que ignoran, pues son incapaces de elevarse hasta las realidades del mundo espiritual. Sólo conocen el mundo material, pero aun en este mundo material se conducen como los brutos animales, con la diferencia de que los animales irracionales se guían por el instinto y, por tanto, obran conforme a las normas que Dios les señaló al crearlos, mientras que éstos abusan precisamente de su razón para ser esclavos del instinto al seguir la inclinación de su corrompida naturaleza.

Aunque Miguel no se atrevió a acusar al diablo, estos apóstatas, en contraste, blasfemaban de cuantas cosas no entendían. Este hablar abusivo puede referirse a que blasfemaban de los ángeles (v. 8). Su entendimiento estaba depravado, porque sólo seguía los instintos animales naturales. La mentalidad de los apóstatas era como la de los animales irracionales. En lugar de comprender lo que estaba por encima de ellos (los ángeles), en realidad sólo entendían lo que había debajo de ellos (los animales). De esta manera, Judas desbarató la pretensión gnóstica que tenían de que poseían un conocimiento superior. Y su entendimiento—que contaminaba “su cuerpo” era autodestructiva como el pecado de Sodoma.

 

 

Bibliografía:

Trabajo de Investigación IBN Angiología Pastor Mauricio Moreno

Comentario Expositivo del Nuevo Testamento Ernesto Trenchard

Cometario bíblico de Matthew Henry (Versión original Siglo XVIII)

Libro Apócrifo Libro 1 de Enoc

Libro Asunción de Moisés

El Síndrome de Lucifer (Caio Fabio)

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