Sin comentarios aún

Bendecida Santa Cena en Mulchén por Centésima Octava Conferencia

El día Jueves 9 de febrero se llevó a cabo en el templo de Mulchén el especial culto de Santa Cena en el marco de nuestra Centésima Octava Conferencia. Nuestro Obispo Bernardo Cartes tuvo su intervención desde el principio del servicio, contando diferentes experiencias que Dios le ha hecho pasar en su vida, destacándose entre ellas su primer encuentro con Dios, que fue precisamente en la iglesia de Chillán cuando nuestro Obispo Umaña andaba de visita y predicó en aquella iglesia, calando en lo más profundo de su corazón.

Posteriormente, la coordinación siguió a cargo de nuestro Pastor Carlos Pérez de Quinta de Tilcoco, otorgándole una oportunidad a nuestra Diaconisa Alicia Reynero, momento en que la sierva de Dios expresó sentimientos de profunda alegría por estar en esta conferencia, especialmente en Mulchén, declarando que “Desde que entré a este lugar he sentido la presencia de Dios”. Posterior a estas palabras, nuestros hermanos de Mulchén quisieron expresar su muestra de cariño hacia nuestra Diaconisa, mediante un obsequio.

Lo más importante de cada culto, es el mensaje de la palabra de Dios, el que fue entregado por nuestro pastor Tulio Torres Cid, Jefe del Sector 15 y gobernante de la iglesia de Trehuaco. La porción bíblica estuvo en San Lucas 17:7-10, siendo un mensaje enfocado principalmente en el trabajo en la obra de Dios, que no se debe tomar a la ligera, sino que, hay que siempre darle lo mejor a nuestro Señor.

Al terminar el mensaje bíblico, nuestro Obispo dio comienzo a la ceremonia de Santa Cena para que cada uno de los asistentes fueran bendecidos mediante este importante sacramento, por el cual, sin duda, cada hermano fue grandemente renovado y reestablecido, porque lo que conmemoramos es la redención y salvación por el cuerpo y la sangre de Cristo, “Haced esto en memoria de mi”. Cabe destacar que ningún hermano quiso quedar exento de este culto especial de Santa Cena, en el cual participaron un numero aproximado de 650 hermanos, hermanas y niños que pasaron a la mesa de nuestro Señor Jesucristo.

Para finalizar, nuestro Obispo instó al coro a cantar el último himno congregacional, siendo el número 403, “Yo oí al Salvador decir, sígueme, sígueme, sígueme”. De principio a fin, nuestro Dios fue el principal anfitrión de este servicio, realizando cosas maravillosas como Él solo lo sabe hacer.

Fuente: impch.org

Publicar un comentario